José Bruges de Oliveira
1899–1951
· vivió 52 años
PT
n. 1899, Lisboa · m. 1951, Tânger, Marrocos
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Biografía
Originario de la casa de los vizcondes de Bruges y condes de Praia da Vitória, estudió en Coímbra, dejando inconcluso el curso de Derecho. Ya allí revela que su vocación era literaria, asociándose a los impulsores de la revista Ícaro. En 1917, su primer poemario, Da Terra e do Mar, tomaba decididamente el camino del último Lopes Vieira, que será siempre su maestro lírico y favorecerá su segundo libro con una carta-prólogo. Mientras tanto, la recepción de ese debut quedaba sobre todo marcada por la clamorosa acogida que le dispensaba A. Sardinha, considerándolo en A Monarquia la anunciación del afluir generacional hacia la «gran síntesis tradicionalista». Por lo demás, José Bruges era por entonces redactor de la revista integralista A Tradição y permaneció siempre fiel a ese ideario, sellando con varios pasos por la cárcel la autenticidad de su militancia. Ya por entonces tendía a la colaboración dispersa en la prensa portuguesa y extranjera; y mantendría esa inclinación de publicista, tanto en periódicos político-literarios (Ilustração, Contemporânea, Fradique, Bandarra), como en los diarios de gran circulación, nacionales y extranjeros (desde A Noite, carioca, hasta el New York Times). Hasta 1922 publica asiduamente poemarios, por lo demás de calidad vacilante: As Minhas Cantigas (1918), Missal do Amor (1919, con el seudónimo de José Lupi de Mena), Versos Fúteis (1920), Ophir (1921), Canções do Longe e do Perto (1922). Entre 1928 y 1930 vivió en Canadá y en Estados Unidos, donde no desperdició la oportunidad de pronunciar una conferencia sobre la influencia de Poe en la literatura portuguesa. Más tarde vivió en París, para en los años 40 retornar a Lisboa y a la tertulia en el café A Brasileira. Después de haber publicado Baladas ao Vento (1929), colabora con poesía en la revista Atlântico y con las crónicas «Da cor do tempo...» en el Diário Popular; pero sobre todo recopila de 1930 a 1945 poemas de la madurez prometida, que ven la luz hacia 1950 en un superior Memorial. Ejerció funciones consulares en Tánger; pero, con su suicidio, puso fin brevemente a la nueva experiencia. Da Terra e do Mar ofrecía variaciones prometedoras de los temas del neorromanticismo lusitanista y, en particular, de la sensibilidad franciscana y de la vibración político-religiosa con motivos de la historia patria (bajo el influjo predominante de Ilhas de Bruma, como vio A. M. Couto Viana). Pronto As Minhas Cantigas hacían decaer esa inspiración en un banal cantar de cuitas amorosas, que las estrofas evocativas de Coímbra no rescatan. Incluso Ophir, después de la deriva hacia una nueva poesía de «folgar e gentileza», apenas se eleva un poco, gracias en parte a la tonalidad personal que en el canto lamentoso empieza a ganar la fenomenología del tiempo existencial (cf. sonetos «Horas», «Consolação», etc.). Con los poemas «Ampulheta», «Hoje», «Pensamento», etc., esta pasa a ser la gran temática de Memorial, bajo un impulso mnéstico que del título desbordaba hacia el cuerpo de poemas de discreto desencanto («Ilusões», «Canção», «Nem»). Memorial ilustra la vertiente lírica de una literatura psicologista difundida por Presença, de la que también lo aproxima la conciliación de la fidelidad a la poética neorromántica («Poeta», «Post-scriptum»...) con la novedad prosódica, apostando ya por la contención epigramática, ya avanzando hacia la incoincidencia entre métrica y sintaxis, que otorga eficacia y frescura a tópicos antiguos y a las formas tradicionales: véase el influjo franciscano en «Benedicite», la expectación de la muerte y el alusivo romance «Por noite velha: truz, truz...», el exclusivismo amoroso y este despojado «Poema»: «O teu silêncio cobre as vozes todas./Só ouço que não falas.../A tua ausência inunda o Universo/Só vejo que não estás...»
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