Explora poemas de nuestra colección
El Eco
Yo en la soledad he dicho: —¿Cuándo cesará el dolor Que me oprime noche y día? —¡Nunca!—el eco respondió. —¿Cómo viviré más tiempo, En tan cruel opresión, Cual un muerto en su…
Sueño Del Puerquito Rubio
Un puerquito rubio estaba muy triste, echado en la esquina de un sucio corral. Estaba muy triste, y su sueño era que alguna mañana le nacieran alas de cristal... El puerquito r…
Pan
Dejaron un pan en la mesa, mitad quemado, mitad blanco, pellizcado encima y abierto en unos migajones de ampo. Me parece nuevo o como no visto, y otra cosa que él no me ha alim…
Al Borde De Un Sepulcro Florecido
Al borde de un sepulcro florecido transcurren dos marías llorando, llorando a mares. El ñandú desplumado del recuerdo alarga su postrera pluma, y con ella la mano negativa de P…
La Roca
La indiferencia de la roca me conmueve y me aplaza cómo irme desgranando hora a hora pestaña tras pestaña pellejo tras pellejo ante ese paradigma de tesón y pureza no obstante…
Soneto Xliv - Cien Sonetos De Amor
Sabrás que no te amo y que te amo puesto que de dos modos es la vida, la palabra es un ala del silencio, el fuego tiene una mitad de frío. Yo te amo para comenzar a amarte, par…
En La Carpeta
Tomé mi amor que asombraba a los astros y le dije: señor amor, usted crece de tarde, noche y día, de costado, hacia abajo, entre las cejas, sus ruidos no me dejan dormir perdí t…
De Árbol A Árbol
Seguro que los diarios no lo preguntarán los árboles ¿serán acaso solidarios? ¿digamos el olivo de jaén con el terco quebracho de entre ríos? ¿o el triste sauce de tacuarembó c…
Humo
HUMO (De Th. Gautier.) Bajo los árboles viejos cuya sombra el suelo baña miro perdida a lo lejos una pequeña cabaña. Todo en quietud allí vese, la ventana no está abierta…
A Eloy Escobar
A ELOY ESCOBAR A Orestes— Pílades No sabe el sol cuando asoma Cuántas tristezas alumbra; Ni el amigo cuando pasa Callado por mi vetusta Puerta —cuánta devorante Pena rec…
Señor: En Vano Intento
Señor: en vano intento Contener el león que me devora: Hasta a escribir mi amargo pensamiento La pluma recia se me niega ahora.— Señor: mi frente fría Prenda clara te da de mi a…
Madrigal Al Billete De Tranvía
Adonde el viento, impávido, subleva torres de luz contra la sangre mía, tú, billete, flor nueva, cortada en los balcones del tranvía. Huyes, directa, rectamente liso, en tu pé…
Bosque De Rosas
Allí despacio te diré mis cuitas, ¡Allí en tu boca escribiré mis versos!— ¡Ven, que la soledad será tu escudo! Ven, blanca oveja, (*) Pero, si acaso lloras, en tus manos Esconde…
nihil Novum
¡Cuántos, pues, habrán amado como mi alma triste amó... y cuántos habrán llorado como yo! ¡Cuántos habrán padecido lo que padecí, y cuántos habrán perdido lo que perdí! Canté…
Soledad
SOLEDAD ...sent to be a moment's ornament... WORDSWORTH Si das un paso más te quedas sola... En el umbral de un tiempo que no es el tuyo aún y no es ya el mío. Sobre el prime…
El embargo, de Extremeñas
Señol jues, pasi usté más alanti y que entrin tós esos, no le dé a usté ansia, no le dé a usté mieo ... Si venís antiayel a afligila, sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s'a muerto…
Muerte
MUERTE A Luis de la Serna ¡Qué esfuerzo! ¡Qué esfuerzo del caballo por ser perro! ¡Qué esfuerzo del perro por ser golondrina! ¡Qué esfuerzo de la golondrina por ser abeja!…
Underwood Girls
Quietas, dormidas están, las treinta, redondas, blancas. Entre todas sostienen el mundo. Míralas, aquí en su sueño, como nubes, redondas, blancas, y dentro destinos de trueno y…
Ahogo
Déjame hacer un árbol con tus trenzas. Mañana me hallarán ahorcado en el nudo celeste de tus venas. Se va a casar la novia del marinerito. Haré una gran pajarita con sus cart…
El Viento Y El Alma
Con tal vehemencia el viento viene del mar, que sus sones elementales contagian el silencio de la noche. Solo en tu cama le escuchas insistente en los cristales tocar, llorando…
Urbano Y Dulce Revuelo
Urbano y dulce revuelo suscitando fresca brisa para sazón de sonrisa que agosta el ardor del suelo; pues si aquel mudo señuelo de caña y papel, pasivo al curvo desmayo estivo, a…
La Clavellina
Entre el musgo de mi huerto germina una hermosa planta coronada de flor tanta que su tronco no se ve; muestra el capullo entreabierto ya su primer florecilla y la octava maravil…
Para Destruir A La Enemiga
Mira a la que avanza desde el fondo del agua borrando el día con sus manos, vaciando en piedra gris lo que tú destinabas a memoria de fuego, cubriendo de cenizas las más bella e…
Carta De Roma
Te escribo, amor, desde la primavera. Crucé la mar para poder decirte que, bajo el cielo de la tarde, Roma tiene otro cielo de golondrinas, y entre los dos un ángel de oro pasa…