Explora poemas de nuestra colección
Las Causas
Los ponientes y las generaciones. Los días y ninguno fue el primero. La frescura del agua en la garganta de Adán. El ordenado Paraíso. El ojo descifrando la tiniebla. El amor de…
Tanguito
no me quiero plantar en el naipe fastuoso de la vida o jugar a ganar o a perder sino perder para ganar o sea ganar para perder tu rostro canta que canta en la mañana y ya te voy…
Muerte De La Petenera (gráfico De La Petenera)
En la casa blanca, muere la perdición de los hombres. Cien jacas caracolean. Sus jinetes están muertos. Bajo las estremecidas estrellas de los velones, su falda de moaré tiemb…
El Hijo
Ay hijo, sabes, sabes de dónde vienes? De un lago con gaviotas blancas y hambrientas. Junto al agua de invierno ella y yo levantamos una fogata roja gastándonos los labios de…
Rima Xlviii
Como se arranca el hierro de una herida su amor de las entrañas me arranqué; aunque sentí al hacerlo que la vida ¡me arrancaba con él! Del altar que le alcé en el alma mía, la…
Tres Cosas
Tres cosas me tienen preso de amores el corazón, la bella Inés, el jamón, y berenjenas con queso. Esta Inés, amantes, es quien tuvo en mí tal poder, que me hizo aborrecer todo…
Carta A Huidobro
1.- Poca confianza en el XXI, en todo caso, algo pasará, morirán otra vez los hombres, nacerá alguno del que nadie sabe, otra física en materia de soltura hará más próxima la im…
Soneto Xx - Cien Sonetos De Amor
Mi fea, eres una castaña despeinada, mi bella, eres hermosa como el viento, mi fea, de tu boca se pueden hacer dos, mi bella, son tus besos frescos como sandías. Mi fea, dónde…
Adelfos - Alma
ADELFOS A Miguel de Unamuno Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron —soy de la raza mora, vieja amiga del Sol—, que todo lo ganaron y todo lo perdieron. Tengo el alma…
cuerpo De Mujer; Río De Oro ángel Fieramente Humano (1950)
[CUERPO DE MUJER; RÍO DE ORO] ... Tántalo en fugitiva fuente de oro. F. DE QUEVEDO Cuerpo de la mujer, río de oro donde, hundidos los brazos, recibimos un relámpago azul, uno…
Buenos Días A Diana Cazadora
BUENOS DÍAS A DIANA CAZADORA Muy buenos días, laurel, muy buenos días, metal, bruma y silencio. Desde el alba te veo, grandiosa espiga, persiguiendo a la niebla, y eres, en mi…
…lievens
Esa criatura ha muerto, Charles Lievens. ¿Para qué detener su marcha en la obediencia de un idéntico día? ¿Por qué guardar su imagen como el ángel helado que habita una burbuja…
Cogedme, Cogedme
Cogedme, cogedme. Dejadme, dejadme, fieras, hombres, sombras, soles, flores, mares. Cogedme. Dejadme.
Credo
DE OTROS DILUVIOS D’altri diluvi una colomba ascoltoGiuseppe Ungaretti CREDO De pronto uno se aleja de las imágenes queridas amiga quedás frágil en el horizonte te he dejado…
Sermón Sobre La Muerte
Y, en fin, pasando luego al dominio de la muerte, que actúa en escuadrón, previo corchete, párrafo y llave, mano grande y diéresis, ¿a qué el pupitre asirio? ¿a qué el cristiano…
El Niño Yuntero
Carne de yugo, ha nacido más humillado que bello, con el cuello perseguido por el yugo para el cuello. Nace, como la herramienta, a los golpes destinado, de una tierra desconte…
A Las Rubias Envidias
A las rubias envidias porque naciste con color moreno, y te parecen ellas blancos ángeles que han bajado del cielo. ¡Ah!, pues no olvides, niña, y ten por cosa cierta, que mucho…
Camden, 1892
El olor del café y de los periódicos. El domingo y su tedio. La mañana y en la entrevista página esa vana publicación de versos alegóricos de un colega feliz. El hombre viejo e…
Ajedrez
En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores…
A La Soledad
Al fin hallo en tu calma si no el que ya perdí contento mío, si no entero del alma el noble señorío, blando reposo a mi penar tardío. Al fin en tu sosiego, amiga soledad, tan s…
La Cita
¿Has escuchado? Tocan la puerta... —La fiebre te hace desvariar. —Estoy citado con una muerta, y un día de éstos ha de llamar... Llevarme pronto me ha prometido; a su promesa no…
El Sueño
Andando en las arenas yo decidí dejarte. Pisaba un barro oscuro que temblaba, y hundiéndome y saliendo decidí que salieras de mí, que me pesabas como piedra cortante, y elaboré…
La Noche
Por que duermas, hijo mío, el ocaso no arde más: no hay más brillo que el rocío, más blancura que mi faz. Por que duermas, hijo mío, el camino enmudeció: nadie gime sino el río…
Quisiera Estar Solo En El Sur
Quizá mis lentos ojos no verán más el sur de ligeros paisajes dormidos en el aire, con cuerpos a la sombra de ramas como flores o huyendo en un galope de caballos furiosos. El…