Explora poemas de nuestra colección
La Canción De La Morfina
Amantes de la quimera, Yo calmaré vuestro mal: Soy la dicha artificial, Que es la dicha verdadera. Isis que rasga su velo Polvoreado de diamantes Ante los ojos amantes Donde fu…
A Ángela
Ángela, melancólica mi alma hacia tus brazos encamina el vuelo ansiosa de encontrar en ellos calma. Que, siempre son los ángeles del cielo ésos que nos arrullan blandamente y n…
Décima Muerte
¡Qué prueba de la existencia habrá mayor que la suerte de estar viviendo sin verte y muriendo en tu presencia! Esta lúcida conciencia de amar a lo nunca visto y de esperar…
Epigrama
Todavía recuerdo aquella calle de faroles amarillos, con aquella luna llena entre los alambres eléctricos Y aquella estrella en la esquina, una radio lejana, la torre de la mer…
Campo - Elegía Del Rocío
Una gota de agua, engendra un sol, sobre las hojas del pegujal, después de la rociada. Una gota de agua, qué poco es y qué pronto se acaba.
Pas De Téléphone
La lluvia, el cielo gris. Pas de téléphone lejos de ti. (Me duele el corazón). ¿Qué hacer para saber si ahora, en esta hora de lluvia y cielo gris, te duele el corazón como me…
Cómo Conocieron Las Uvas
Cómo conocieron las uvas la propaganda del racimo? Y sabes lo que es más difícil entre granar y desgranar? Es malo vivir sin infierno: no podemos reconstruirlo? Y colocar al…
Al Emperador Carlos V
¡Memoria al grande César! Yo le canto. Si el rayo sacrosanto del entusiasmo que mi sangre enciende, alienta la poesía, ¿cuál mejor que la mía de Carlos el espíritu comprende? A…
Inferno, V, 129
Dejan caer el libro, porque ya saben que son las personas del libro. (Lo serán de otro, el máximo, pero eso qué puede importarles.) Ahora son Paolo y Francesca, no dos amigos qu…
Álbum
La claridad del día ya no es más que el parpadeo de un ciego que se orienta por el sol que el encuentro de la memoria y el álbum de la familia. Nos orientamos hacia una falsa c…
Húmedo Está, Bajo El Laurel, El Banco
Húmedo está, bajo el laurel, el banco de verdinosa piedra; lavó la lluvia, sobre el muro blanco, las empolvadas hojas de la hiedra. Del viento del otoño el tibio aliento los cés…
Manitas
Manitas de los niños, manitas pedigüeñas, de los valles del mundo sois dueñas. Manitas de los niños que al granado se tienden, por vosotros las frutas se encienden. Y los pana…
Después
El cielo de veras que no es éste de ahora el cielo de cuando me jubile durará todo el día todo el día caerá como lluvia de sol sobre mi calva. Yo estaré un poco sordo para escu…
Arbolé, Arbolé (andaluzas)
Arbolé, arbolé seco y verdé. La niña del bello rostro está cogiendo aceituna. El viento, galán de torres, la prende por la cintura. Pasaron cuatro jinetes sobre jacas andaluzas…
Casida De La Rosa
La rosa no buscaba la aurora: Casi eterna en su ramo buscaba otra cosa. La rosa no buscaba ni ciencia ni sombra: Confín de carne y sueño buscaba otra cosa. La rosa no buscaba…
Pax Animæ
No me habléis más de dichas terrenales Que no ansío gustar. Está ya muerto Mi corazón, y en su recinto abierto Sólo entrarán los cuervos sepulcrales. Del pasado no llevo las se…
Iii Bajo Tu Clara Sombra
Mira el poder del mundo, mira el poder del polvo, mira el agua. Mira los fresnos en callado círculo, toca su reino de silencio y savia, toca su piel de sol y lluvia y tiempo, m…
Los Amantes
París, y esto es un día del 59 en el aire. Por lo visto es el mismo día radiante desde entonces. La primavera sabe lo que hace con sus besos. Todavía te busco en ese taxi urgent…
Epigrama
Si tú estás en Nueva York En Nueva York no hay nadie más Y si no estás en Nueva York en Nueva York no hay nadie
Romance De La Doncella Guerrera
Pregonadas son las guerras de Francia para Aragón, ¡Cómo las haré yo, triste, viejo y cano, pecador! ¡No reventaras, condesa, por medio del corazón, que me diste siete hijas, y…
El ángel Bueno
Vino el que yo quería el que yo llamaba. No aquel que barre cielos sin defensas. luceros sin cabañas, lunas sin patria, nieves. Nieves de esas caídas de una mano, un nombre, un…
Si Lloviera Esta Noche, Retiraríame
Si lloviera esta noche, retiraríame de aquí a mil años. Mejor a cien no más. Como si nada hubiese ocurrido, haría la cuenta de que vengo todavía. O sin madre, sin amada, sin po…
Presencia Del Otoño
Debí decir te amo. Pero estaba el otoño haciendo señas, clavándome sus puertas en el alma. Amada, tú, recíbelo. Vete por él, transporta tu dulzura por su dulzura madre. Vete po…
Hugueana
¡Ay de mí! Cuantas veces, arrobado en la contemplación de una quimera, me olvidé de la noble compañera que Dios puso a mi lado. —¡Siempre estás distraído! —me decía; y yo, tras…