Juventud
Victor Hugo
Los cuarenta son la edad madura de la juventud. Los cincuenta, la juventud de la edad madura
Oliver Wendell Holmes
Los hombres no dejar de jugar porque envejecen, sino que envejecen porque dejan de jugar
George Herbert
El que no es bello a los veinte, ni fuerte a los treinta, ni rico a los cuarenta, ni sabio a los cincuenta, nunca será ni bello, ni fuerte, ni rico, ni sabio
Gustavo Adolfo Bécquer
La imaginación de los muchachos es un corcel. La curiosidad es la espuela que los aguijonea y los arrastra a través de los proyectos más imposibles
Baltasar Gracián
A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta, un camello; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada
Johann Wolfgang von Goethe
El niño es realista, el joven idealista, el hombre escéptico y el viejo místico
Johann Wolfgang von Goethe
Incesantemente tenemos que renovarnos, transformarnos y rejuvecernos, para que no nos anquilosemos
Georges Clemenceau
Un hombre joven que no es un socialista no ha conseguido un corazón. Un viejo hombre que es un socialista no ha conseguido una cabeza
Ambrose Bierce
La niñez es el período de la vida humana intermedio entre la idiotez de la primera infancia y la locura de la juventud. A dos pasos del pecado de la adultez, y a tres del remordimiento de la ancianidad
Honoré de Balzac
Si los jóvenes bellos, fuertes, llenos de vida y de anhelos no fuesen ignorantes y tímidos, la vida social sería imposible
Honoré de Balzac
El pudor es una virtud relativa, según se tengan veinte, treinta o cuarenta y cinco años
Ignacio Manuel Altamirano
En la primavera de la vida, hasta las espinas florecen y hasta las penas tienen un sabor de felicidad
Arthur Schopenhauer
La vida jamás es bella; sólo son bellas sus imágenes, transfiguradas en el espejo del arte o la poesía; sobre todo en la juventud, cuando aún no conocemos la vida.
Arthur Schopenhauer
Cuanto más tiene uno en sí mismo, menos precisa de fuera y menos pueden significar los demás para él. De ahí que la excelencia de espíritu empuje a la insociabilidad. [...] Es en la soledad donde cada uno es remitido a sí mismo, donde se muestra lo que tiene en sí mismo [...]. La gente corriente tan sólo piensa en pasar el tiempo; quien posee algún talento, en aprovecharlo .