Nunca he considerado que el bienestar y la felicidad sean finalidades en sí mismas, pues llamo a semejante base ética el ideal de un chiquero. […] Los ideales que siempre han brillado delante de mí y que me llenan de la alegría de vivir son la bondad, la belleza y la verdad. Nunca me ha atraído convertir la comodidad o la felicidad en el objetivo final.