Si volviera a ser joven de nuevo y tuviera que decidir una manera de ganarme la vida, no intentaría convertirme en científico, académico o maestro. En lugar de ello sería fontanero o vendedor ambulante, con la esperanza de encontrar ese modesto grado de independencia que sigue siendo posible bajo las circunstancias actuales.

Al editor, The Reporter 11, nº 9 (18 de noviembre de 1954). Véase Rowe y Schulmann, Einstein on Politics , pp. 485-486. Lo dijo en respuesta a la caza de bruja de intelectuales durante la época de McCarthy. Tenía la sensación de que la ciencia, en el mejor de los casos, debería ser una afición y que uno tenía que ganarse la vida con otra profesión (véase Straus, «Reminiscences», en Holton y Elkana, Albert Einstein: Historical and Cultural Perspectives , p. 421). Un fontanero, Stanley Murray, contestó a Einstein el 11 de noviembre: «Como mi ambición siempre ha sido ser un estudioso y la suya parece ser que convertirse en fontanero, sugiero que como equipo íbamos a tener un gran éxito. Entonces podremos entrar en posesión tanto del conocimiento como de la independencia» (Rosenkranz, Einstein Scrapbook , pp. 82-83). En otro momento, Einstein también afirmó que decidiría ser músico, y sugirió el oficio de farero a los científicos jóvenes en una conferencia en el Royal Albert Hall de Londr

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