Desde aquí me resulta difícil determinar si puede ser mejor para Mileva y el niño [Eduard] que se muden a su antigua patria en Yugoslavia, […] donde ella y el chico pueden tener una existencia más fácil que en la cara Suiza. […] Yo no puedo proporcionarles más ayuda porque la situación política también ha colocado a mis parientes y a mi círculo de amigos en una situación muy dura, de manera que he llegado a mis límites.