Al final tomé la decisión de la formalidad del matrimonio con mi prima [Elsa], porque en caso contrario sus hijas adultas se habrían visto seriamente perjudicadas. Esto no representa ningún daño ni para mí ni para mis hijos, pero es mi deber. […] Con ello no cambia nada en mi vida. ¿Por qué tendría que ser más pesado el pecado original en estas pobres hijas de Eva?