En aquella época [Mileva y él] estábamos separados y la idea de dejar a los niños me apuñalaba como una daga cada mañana cuando me despertaba, pero a pesar de eso nunca he lamentado ese paso.
En aquella época [Mileva y él] estábamos separados y la idea de dejar a los niños me apuñalaba como una daga cada mañana cuando me despertaba, pero a pesar de eso nunca he lamentado ese paso.