Mi madre y mi hermana me parecen un poco insignificantes e ignorantes, a pesar de la simpatía que siento por ellas. Resulta interesante cómo la vida nos va cambiando gradualmente en las sutilezas del espíritu, de manera que incluso los lazos familiares más estrechos se transforman en una amistad normal. En lo más profundo ya no nos entendemos y somos incapaces de empatizar con el otro, o saber las emociones que mueven al otro.