América resulta interesante, con todo su bullicio y ajetreo. Resulta mucho más fácil sentir entusiasmo por ella que por otros países que he alterado con mi presencia. He tenido que aceptar que me mostrasen por todas partes como si fuera un buey premiado para dirigirme a innumerables audiencias grandes y pequeñas. […] Es un milagro que haya sobrevivido.