El americano vive más para sus metas, para el futuro, que el europeo. La vida es para él siempre un será, nunca un ser. […] Es menos individualista que el europeo, […] pone más énfasis en el «nosotros» que en el «yo».
El americano vive más para sus metas, para el futuro, que el europeo. La vida es para él siempre un será, nunca un ser. […] Es menos individualista que el europeo, […] pone más énfasis en el «nosotros» que en el «yo».