En los Estados Unidos todo el mundo se siente seguro de su valor como individuo. Nadie se humilla delante de otra persona o clase. Incluso las grandes diferencias en riqueza, el poder superior de unos pocos, no pueden socavar la saludable confianza en uno mismo y el respeto natural por la dignidad de sus compatriotas.

De «Message to My Adopted Country», Pageant 1, nº 12 (enero de 1946), pp. 36-37. Véase Rowe y Schulmann, Einstein on Politics , p. 474; Jerome y Taylor, Einstein on Race and Racism , p. 140.

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