Déjame que te explique el aspecto que tengo: cara pálida, cabello largo y una incipiente barriga. Además, una forma de andar rara y un cigarro en la boca […] y una pluma en el bolsillo o la mano. Pero no tiene las piernas torcidas ni verrugas, de manera que es bastante guapo; tampoco tiene vello en las manos, como ocurre con frecuencia en los hombres feos. Por eso es realmente una lástima que no puedas verme.

De una postal a su prima de ocho años Elisabeth Ney, que se sentía menospreciada porque no fue invitada a acompañar a sus padres a una visita a Einstein, 30 de septiembre de 1920. En Calaprice, Dear Professor Einstein , p. 113. CPAE , vol. 10, doc. 157.

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