Como viejo maestro de escuela he recibido con gran alegría y orgullo el nombramiento para el cargo de rector de vuestra sociedad. Aunque soy un viejo gitano, existe una tendencia a la respetabilidad inherente a la vejez, es decir, conmigo. […] Estoy un poco (pero no demasiado) sorprendido de […] que este nombramiento sea independiente de mi consentimiento.