El hombre resulta impotente ante todas las tragedias que le están destinadas. […] Pero todos los sufrimientos nos unen con todos aquellos […] con los que es muy raro que tengamos la oportunidad de compartir una pequeña parte de nuestra vida. […] Con mi corazón toco su mano.

A Gerhard Fankhauser, un profesor de biología en Princeton, cuya esposa murió en un accidente de automóvil. Einstein también invitó a los hijos pequeños de Fankhauser a que lo visitasen en su casa, 10 de noviembre de 1954. Facilitado por Robin Remy, cuya madre heredó una copia del original. Einstein Archives 59-630.

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