A una edad avanzada, la muerte llegará como una liberación. Ahora lo siento con bastante fuerza, puesto que he envejecido y contemplo la muerte como una vieja deuda que lleva mucho tiempo pendiente de satisfacción. Pero, aun así, instintivamente hacemos todo lo posible para posponer el finiquito. Esa es la partida que la naturaleza juega con nosotros.