Sólo comprendiendo a nuestros vecinos, actuando con justicia en nuestros tratos y teniendo la voluntad de ayudar a nuestros congéneres podemos otorgar a la sociedad humana una permanencia y ofrecer seguridad al individuo. Ni la inteligencia ni las invenciones ni las instituciones pueden actuar como sustitutos de estas partes vitales de la educación.