Me siento obligado a decirle lo mucho que he llegado a admirar su intelecto, su vitalidad y su honestidad, y que me considero muy afortunado por haberla conocido personalmente en Bruselas.
Me siento obligado a decirle lo mucho que he llegado a admirar su intelecto, su vitalidad y su honestidad, y que me considero muy afortunado por haberla conocido personalmente en Bruselas.