Me siento obligado a decirle lo mucho que he llegado a admirar su intelecto, su vitalidad y su honestidad, y que me considero muy afortunado por haberla conocido personalmente en Bruselas.

A Marie Curie, 23 de noviembre de 1911. CPAE , vol. 5, doc. 312a, incluido en el vol. 8.

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