La imagen de Haber se puede ver por todas partes, desgraciadamente. Me duele cada vez que pienso en ello. Tengo que reconciliarme con la idea de que un hombre que en otros aspectos es tan sobresaliente haya sucumbido a la vanidad personal […] del tipo más desagradable. Semejante vanidad inflamada es típica de los berlineses. ¡Qué diferencia entre ellos y los franceses e ingleses!