Hitler aparecía como un hombre con una capacidad intelectual limitada e incapaz para cualquier trabajo útil, repleto de envidia y amargura contra todos aquellos a los que las circunstancias y la naturaleza habían favorecido por encima de él. […] Recogió estos desechos humanos en las calles y en las tabernas, y los organizó a su alrededor. De esta manera lanzó su carrera política.