Hitler aparecía como un hombre con una capacidad intelectual limitada e incapaz para cualquier trabajo útil, repleto de envidia y amargura contra todos aquellos a los que las circunstancias y la naturaleza habían favorecido por encima de él. […] Recogió estos desechos humanos en las calles y en las tabernas, y los organizó a su alrededor. De esta manera lanzó su carrera política.

De un manuscrito inédito, 1935; publicado más tarde en las compilaciones: Nathan y Norden, Einstein on Peace , pp. 263-264; Dukas y Hoffman, Albert Einstein, the Human Side , p. 110; Rowe y Schulmann, Einstein on Politics , p. 295. Einstein Archives 28-322.

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