Él es una figura aún más significativa de lo que le correspondería por su maestría, porque el destino quiso que apareciera en un punto de inflexión del desarrollo intelectual del mundo. Esto nos queda muy claro cuando recordamos que antes de Newton no existía un sistema comprensivo de la causalidad física que pudiera proporcionar un camino para describir el carácter más profundo del mundo de las experiencias concretas.