La carga que llevaba era muy pesada, pero su sentido del humor le otorgaba una libertad interior que resulta raro encontrar entre aquellos que se enfrentan constantemente a las decisiones más críticas. Era increíblemente firme y estaba decidido a alcanzar sus objetivos finales, pero era sorprendentemente flexible para superar la fuerte resistencia a la que debe enfrentarse todo estadista con visión de futuro en un país democrático.