Quizá haya algo benevolente en el deporte derrochador que la naturaleza parece que coloca ciegamente sobre sus criaturas. Sólo puede ser bueno el intento de persuadir a los jóvenes sobre lo crítica que es dicha decisión [casarse y reproducirse], que con frecuencia se toma en el momento en que la naturaleza nos deja en una especie de delirio embriagador y sensual, de manera que perdemos nuestro buen juicio cuando más lo necesitamos.