Todos nos alimentamos y alojamos gracias al trabajo de los demás y debemos pagar honestamente por ello, no sólo con el trabajo que hemos escogido para nuestra satisfacción interior, sino con el trabajo que, según la opinión general, les es útil. En caso contrario, nos convertimos en parásitos, aunque nuestras necesidades sean modestas.

A un hombre que quería pasarse el tiempo con subvenciones para estudiar en lugar de trabajar, 28 de julio de 1953. Einstein Archives 59-180.

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