No sé de ningún acontecimiento público que me haya producido tanto placer como la propuesta de establecer una universidad hebrea en Jerusalén. El respeto tradicional por el conocimiento que los judíos han mantenido intacto a lo largo de muchos siglos de grandes adversidades provoca que nos resulte especialmente doloroso ver cómo tantos hijos con talento del pueblo judío no pueden acceder a la educación superior.