Mediante los métodos modernos de reconstrucción, Palestina ofrece un espacio amplio tanto para judíos como para árabes, que pueden vivir juntos en paz y armonía en un país común. Creo que los fracasos del último año deben reforzar en nuestro interior el reconocimiento de nuestro deber para mejorar, a través de la paciencia y del esfuerzo continuo, nuestras relaciones con el pueblo árabe y para convencerlos de las ventajas que el sionismo representa para ellos.