No existen los judíos alemanes, ni los judíos rusos, ni los judíos americanos. Su única diferencia es la lengua cotidiana. De hecho, sólo son judíos.

Durante un discurso en una cena de Purim en el German-Jewish Club en Nueva York, 24 de marzo de 1935, reproducido poco después en el New York Herald Tribune . Un lector tuvo dudas sobre esta afirmación y le pidió a Einstein que explicara lo que quería decir. Véase la cita siguiente para una respuesta parcial.

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