El judaísmo tiene una gran deuda de gratitud con el sionismo. El movimiento sionista ha revivido entre los judíos un sentimiento de comunidad. Ha realizado un trabajo productivo […] en Palestina, al que han contribuido judíos sacrificados de todo el mundo. […] En particular, ha sido posible conducir a una parte considerable de la juventud hacia una vida de trabajo alegre y creativo.