Ha sido mucho menos culpa nuestra o de nuestros vecinos que de la Potencia del Mandato que no hayamos logrado una Palestina sin dividir en la que judíos y árabes pudieran vivir como iguales, libres y en paz. Si una nación domina otras naciones, como era el caso en el Mandato Británico sobre Palestina, resulta bastante difícil que pueda evitar la famosa máxima de divide et impera .