La tecnología que es el resultado de la ciencia ha unido internacionalmente las economías y eso provoca que todas las guerras se conviertan en un asunto de importancia internacional. Cuando esta situación penetre en la conciencia de la humanidad, después de suficiente caos, entonces los hombres encontrarán también la energía y la buena voluntad necesarias para crear organizaciones que tengan el poder de terminar con las guerras.