Es muy posible que la lucha intensa que se está produciendo en la actualidad no dé lugar a ningún vencedor. […] Por eso, no sólo parece adecuado desde el punto de vista ético, sino amargamente necesario, que los intelectuales de todas las naciones utilicen su influencia para que los términos de la paz no se conviertan en causa de guerras futuras.