Una obra reciente de E. Fermi y L. Szilard, que me ha llegado en manuscrito, me lleva a esperar que el elemento uranio pueda convertirse en una fuente de energía nueva e importante en un futuro inmediato. Ciertos aspectos de la situación parece que llaman a la prudencia y, si es necesario, a una acción rápida por parte de la Administración.