Es cierto que los adelantos realizados en física han hecho posible la aplicación de los resultados científicos con objetivos técnicos y militares que implican un gran peligro. No obstante, la responsabilidad radica en los que hacen uso de las nuevas herramientas y no en los que han contribuido al progreso del conocimiento: en consecuencia, en los políticos y no en los científicos.