No tengo intención de mantener en secreto mis sentimientos internacionalistas. Lo cerca que pueda sentirme de un ser humano o de una organización humana depende sólo de la valoración de sus intenciones y capacidades. El estado, al que pertenezco como ciudadano, no ocupa ningún lugar en mi vida emocional; considero que la afiliación a un estado es una cuestión de negocios, que se parece a la relación que mantenemos con el seguro de vida.