Europa oriental no se habría convertido nunca en la presa de Rusia si las potencias occidentales hubieran evitado el fascismo agresivo alemán bajo Hitler, y este grave error obligó posteriormente a pedir ayuda a Rusia.
Europa oriental no se habría convertido nunca en la presa de Rusia si las potencias occidentales hubieran evitado el fascismo agresivo alemán bajo Hitler, y este grave error obligó posteriormente a pedir ayuda a Rusia.