Un buen gobierno […] es el que concede a los ciudadanos la cantidad máxima deseable de libertad y de derechos políticos en su propio interés. Por otro lado, el estado debe proporcionar al ciudadano seguridad personal y cierto grado de seguridad económica. Esta situación obliga a un compromiso entre estos factores que se debe encontrar en cada momento según las circunstancias.