Creo que cualquiera que reflexione honestamente sobre el tema reconocerá muy pronto hasta qué punto resulta indigno e incluso fatal el prejuicio tradicional contra los negros. […] ¿Qué puede hacer un hombre de buena voluntad para combatir este prejuicio profundamente arraigado? Debe tener el valor de ser un ejemplo con palabras y hechos, y debe vigilar que sus hijos no reciban la influencia de los prejuicios raciales.