Cuanto más cruel sea el mal que los hombres cometen contra un individuo o un pueblo, más profundo será el odio y el desprecio por su víctima. La arrogancia y el falso orgullo por parte de una nación evitan que aparezca el remordimiento por sus crímenes. No obstante, los que no han tomado parte en el crimen no sienten ninguna compasión por el sufrimiento de las víctimas inocentes de la persecución y no son conscientes de la solidaridad humana.

De una declaración para el Monumento a los Judíos Martirizados en el Gueto de Varsovia, 19 de abril de 1948. Véase Rowe y Schulmann, Einstein on Politics , p. 349. Einstein Archives 28-815.

2 Visualizaciones

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.