No puedo concebir un Dios personal que influya directamente en las acciones de los individuos. […] Mi religiosidad consiste en una admiración humilde por el espíritu infinitamente superior que se revela en lo poco que somos capaces de comprender del mundo perceptible. La convicción profundamente emocional de la presencia de un poder razonador superior, que se revela en el universo incomprensible, forma mi idea de Dios.