Creo en el Dios de Spinoza, que se revela en la armonía del mundo regido por sus leyes, y no en un Dios que se ocupa personalmente del destino y las acciones de la humanidad.

En respuesta al telegrama del rabino Herbert S. Goldstein, publicado en el New York Times , 25 de abril de 1929. (Spinoza afirmaba que Dios y el mundo material no se pueden diferenciar; cuanto mejor se comprende cómo funciona el universo, más cerca se está de Dios.) Goldstein creía que esta respuesta era una prueba de que Einstein no era ateo. Véase Rowe y Schulmann, Einstein on Politics , p. 17. Einstein Archives 33-272.

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