Creo en el Dios de Spinoza, que se revela en la armonía del mundo regido por sus leyes, y no en un Dios que se ocupa personalmente del destino y las acciones de la humanidad.
Creo en el Dios de Spinoza, que se revela en la armonía del mundo regido por sus leyes, y no en un Dios que se ocupa personalmente del destino y las acciones de la humanidad.