Todo lo que ha hecho y pensado la raza humana está relacionado con la satisfacción de necesidades muy profundas y con la mitigación del dolor. Esto se tiene que tener presente constantemente si se quiere comprender los movimientos religiosos y su desarrollo. Sentir y ansiar son las fuerzas motoras detrás de todos los comportamientos y creaciones humanas, por muy exaltadas que se nos presenten estas últimas.