Resulta difícil encontrar entre las mentes científicas más profundas alguna que no tenga sentimientos religiosos. Pero se trata de una religiosidad diferente de la del hombre ingenuo. Para este último, Dios es un ser del que tenemos la esperanza de beneficiarnos de su misericordia y cuyo castigo tememos; se trata de la sublimación de un sentimiento parecido al de un niño por su padre.

De «The Religious Spirit of Science». Publicado en Mein Weltbild (1934), p. 18; reproducido en Ideas and Opinions , p. 40.

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