Me desesperé ante la posibilidad de descubrir las verdaderas leyes a través de los esfuerzos constructivos basados en los hechos conocidos. Cuanto más desesperadamente lo intentaba a lo largo del tiempo, más convencido estaba de que sólo el descubrimiento de un principio formal universal podía conducirnos a unos resultados seguros. El ejemplo que veía delante de mí era la termodinámica.