El estado mental que permite que un hombre realice este tipo de trabajo […] se parece a la del devoto religioso o del amante; el esfuerzo diario no surge de una intención deliberada o un programa, sino directamente del corazón.

Ibíd., p. 227.

2 Visualizaciones

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.