Cuando tenemos disponibles dos teorías y ambas son compatibles con el arsenal de hechos presentes, no existe ningún criterio para preferir una sobre otra excepto la intuición del investigador. Por eso se puede comprender por qué los científicos inteligentes, conocedores de ambas teorías y de los hechos, pueden defender apasionadamente teorías opuestas.

Ibíd.

5 Visualizaciones

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.