No se puede envidiar el trabajo del físico teórico, porque la madre naturaleza, o con más precisión un experimento, es el árbitro decidido y raramente amistoso de su trabajo. Ella nunca dice «sí» a una teoría, sino sólo «quizá» en las mejores circunstancias, y en la mayoría de los casos simplemente «no». Si un experimento verifica una teoría, sigue siendo un «quizá»; si no lo hace, es un «no».

Quizá un juego con la idea común de que cuando una mujer dice «no» quiere decir «quizá». En «Theoretische Bemerkungen zur Supraleitung der Metalle», en Het natuurkundig laboratorium der Rijksuniversiteit te Leiden in de jaren 1904-1922 , 11 de noviembre de 1922 (Leiden, Ijdo, 1922), p. 429. (Gracias a József Illy por enviarme esta joya.)

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