Están los que tienen un buen olfato para profundizar en los fundamentos físicos [ Prinzipienfuchser ] y los que tienen una gran habilidad técnica [ Virtuosen ]. […] Los tres [Einstein, Bohr, Ehrenfest] pertenecemos a la primera clase y (al menos dos de nosotros) tenemos escaso talento técnico. Por eso el efecto cuando nos encontramos con destacados virtuosos (Born o Debye) es el desánimo. Pero ocurre lo mismo en sentido contrario.