Es de gran importancia que el público general tenga la oportunidad de experimentar –de manera consciente e inteligente– los esfuerzos y los resultados de la investigación científica. No es suficiente con que cada resultado sea recogido, elaborado y aplicado por unos pocos especialistas en la materia. La restricción del conjunto del conocimiento a un grupo pequeño entorpece el espíritu filosófico de un pueblo y conduce a la pobreza espiritual.